Marginación de mi intelecto
Leí en uno de mis blogs favoritos que según estudios de la Universidad de Georgia y de San Diego existe una relación neurológica directa entre las habilidades cognitivas y la exclusión social (aka discriminación). ¿Se podría explicar con esto el rendimiento académico vs estrato social? ¿Podría ser que por nacer pobre te vieras condicionado socialmente a ser menos hábil? ¿Ser popular te vuelve inteligente? ¿Es Jessica Simpson una prócer intelectual?
Tal vez no tenga respuesta para todo, pero creo que el estudio da nuevas señales de lo que podría apuntar a solucionar políticas públicas en educación e integración económica.
Un pequeño resumen: a un grupo de estudiantes de psicología se les sometió a un cuestionario o test de comportamiento y personalidad, luego del cual se seleccionó un grupo al azar (sin importar las respuestas) y como resultado les afirmaron “te quedarás sólo por el resto de tu vida”… fuerte… anyway, después a todo el grupo se le hizo contestar una serie de ejercicios matemáticos, y se obtuvo resultados bastante claros, ya que los rechazados sociales tuvieron mayor cantidad de errores y existieron diferencias en las respuestas neeurológicas en distintas areas del cerebro.
Los investigadores explican además que se activan mecanismos de automarginación y violencia como respuesta a estos estimulos, que genera nuevamente exclusión.
Si con sólo decirte que te convertirás en solterona o vivirás el resto de tus días encerrado en la casa de tus padres se pueden obtener semejantes alteraciones, me asusta tener que extrapolar estos resultados a sociedades mucho más racistas y discriminadoras como es Latinoamerica, donde la meritocracia es una utopía inventada en USA y la sociedad todavía se mueve en castas sociales sin posibilidad de movimiento más que en clases sociales flexibles.
Podría ser incluso más terrorifico ejemplificar.
En Chile se habla casi todos los días y en todos los partidos políticos sobre la abismante diferencia de ingresos entre los deciles extremos (10% más rico vs más pobre) y entre los argumentos se evidencian los rendimientos academicos de la educación básica privada (de la cual provengo) y el vergonzoso sistema público.
Tenemos que agregar el resultado estadisticos obtenido por la Universidad de Chile donde se expone que tu proveniencia (apellidos anglosajones, colegio, barrio y redes sociales) condicionan tu ingreso a igualdad de condiciones, es decir, si vienes de una buena situación econominca puedes llegar a ganar un 30% más que alguien con tus mismas capacidades proveniente de una familia de menores ingresos.
Ahora, luego de analizar el experimento, no me parece tan descabellado pensar que si soy pobre y excluido me voy a sentir pobre y excluido, con padres que probablemente han vivido toda su vida bajo ese estigma, desencadenando todo tipo de trastornos en el comportamiento y habilidades intelectuales, incluso en el mejor de los casos que llego a titularme de una buena universidad voy a sentirme discriminado si veo estadisticas sobre las diferencias de ingreso según mi origen social, por lo tanto voy a cargar toda mi vida la discriminación a mis espaldas lo que impide desarrollar todo mi potencial, ya sea por razones neurológicas, sentimentales o mecanismos de defensa.
Contraste con una buena situacion economica: dejando de lado los dilemas básicos de la juventud y roces con tus padres y presiones del entorno (que tambien se reflejan en el caso anterior) no existen mayores problemas para cumplir y dedicarme exclusivamente al estudio o desarrollo personal. Además soy conciente de mi ventaja comparativa por el hecho de estudiar donde estudio (supongo colegio particular privado) frente a la mayoría de la población, lo que fomenta la busqueda personal de aquellos pasatiempos distractores estimuladores del intelecto (artes audiovisuales, letras, práctica de deportes, interacción social lúdica).
Luego de repasar lo expuesto anteriormente me doy cuenta de lo brutalmente cruel que es la maquinaria educacional y lo absurdo que parece ser dejar en manos del mercado la asignación de salarios y posicionamiento cultural. Sin embargo, no es problema del sistema per se, más bien es culpa de la innata capacidad latina de discriminar sin argumentos, probablemente por miedo a que alguien más capaz nos quite el lugar en la sociedad.